domingo, 12 de octubre de 2008

Una noche inesperada



La noche cultural del viernes en el Sínodo fue realmente sorprendente. Los primeros en dar la sorpresa fueron los chicos del Coro Miní de la Aldea Takuapí, bajo la dirección del Cacique Hilario Acosta. Después de escuchar sus voces, la Academia de Danzas folclóricas Cielito de mi Patria trajo a chicos y chicas que bailaron folclore. Los participantes fueron entrando en clima, hasta comenzar a moverse al ritmo de los valses y chamamés del trío Semex, acompañado luego por el acordeón de Walter Lindt. La mayor parte del público se soltó y desgastó la pista de baile. Un momento de distensión tras un arduo día de discusión y trabajo.

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