lunes, 22 de septiembre de 2008

"¡Paciencia!, ya falta poco..."

Dos veces por mes viajo desde el Alto Valle del Río Negro (sur argentino), sede de nuestra congregación, 540 km a San Martin de los Andes, donde desarrollamos un trabajo de misión. Luego de tres horas de viaje y una larga recta de casi 100 km, entrando ya a la precordillera, aparece a la vera de la ruta un cartel que dice: “¡Paciencia!, ya falta poco…”, y a los siete kilómetros llego a un pueblito llamado “Piedra del Águila”, mi “parada técnica”. Luego de un cafecito con medialuna parto con nuevas fuerzas para hacer el último y más difícil tramo, con curvas y pendientes, hielo y nieve en invierno, a veces con algún ciervo o jabalí en medio de la ruta…
Mi experiencia plantea dos interrogantes: ¿refleja la realidad de nuestra iglesia?, y con respecto al Sínodo: ¿estamos a mitad de camino o como indica el cartel, “…ya falta poco…?”

Nuestra realidad

La situación que vivimos los IERPinos en el Sur, es una en tantas realidades distintas. De hecho los delegados e invitados van a tener la oportunidad de conocer esta diversidad de realidades en el marco de nuestro Sínodo.
Las informaciones y comentarios que en los últimos meses llegaron a nuestra mesa, demuestran que filmar la realidad de las congregaciones y su contexto ha sido un gran desafío. Para la nuestra significó además, todo un aprendizaje; las consignas nos ayudaron a ubicarnos en un lugar nuevo, ya no en el centro de todo, sino como una pieza entre otras. Si Jesús, rompiendo todos los esquemas que crean distancia y exclusión, se “mete en la piel” de las personas que sufren, la iglesia no puede mantenerse “al margen” de todo, mirando hacia otro lado. Sabemos que nuestra iglesia no es así, todo lo contrario: nuestra iglesia tiene una rica historia en obras y proyectos sociales y diacónicos. En este sentido, el trabajo de filmar nuestra realidad cumple con dos objetivos: en primer lugar, tener una radiografía de la realidad ierpina que nos permita evaluar y planificar mejor; por otro lado, sirve para redescubrir justo esta riqueza presente en todas nuestras congregaciones, que responde directamente a lo que denominamos “valores protestantes”.
Sabemos que históricamente el concepto de la diaconía y del compromiso social surgió como fruto de un proceso de evangelización en los siglos XVIII y XIX, del “Pietismo”. Es parte de nuestra historia y va más allá de “asistir” meramente a los que sufren, porque se trata más bien de “meterse”, de ayudar a cambiar, de acompañar… En fin, de vivir los valores del Reino.

…Ya estamos llegando...

Es cierto, luego de un año muy intenso, de haber recorrido un camino largo, ahora estamos acercándonos ¿a qué?, ¿a la meta? No (como ya explicamos en la ultima edición). Estamos llegando de a poco, como yo a aquel pueblito en la precordillera, donde aprovecho a recargar fuerzas y replantearme el programa y las actividades que llevaré adelante durante el fin de semana, junto con l@s herman@s en San Martín de los Andes. ¿No deberíamos ir nosotros con esa idea al Sínodo?; es decir, no tenerlo como meta, sino como un “alto en el camino” para poder hacer lo que planteamos más arriba: evaluar, analizar, compartir, (re)descubrir, cargar las pilas... y luego, ¡seguir caminando juntos!
“…Caminar juntos”; ¿en qué sentido? El tema central de nuestro Sínodo es la “Evangelización”. Esta palabra que en (casi) todos los distritos da para tantas interpretaciones distintas, se está instalando, “conquista” un lugarcito en nuestras congregaciones, comisiones directivas, grupos juveniles, etcétera. Además, la formación de los equipos en sus respectivos distritos durante los próximos años, acompañará a nuestras congregaciones en este caminar, nos ayudará a que, como Iglesia, como comunidad de fe, como cristian@s protestantes, podamos dar un testimonio auténtico y alegre de aquel Señor que nos ha convocado y nos envía cada día de nuevo a un mundo agobiado y desamparado.

Desde el Área de Misión y Educación de nuestra Iglesia y la Comisión de Evangelización y Renovación Espiritual (CREE), les deseamos a tod@s l@s delegad@s e invitad@s una bendecida estadía y participación en nuestro Sínodo. Que la fuerza del Espíritu de Jesús, el Nazareno, que recorre los pueblos y ciudades viendo “lo que pasa”, nos ilumine y capacite para la tarea que él nos ha encomendado.

Reiner Kalmbach
Coordinador de la CREE